
Así era como solía dar la bienvenida al programa de radio que alguna vez tuve y el cuál me dejó grandes recuerdos, anécdotas y un gran aprendizaje laboral y de vida.
Creo que mi vida desde que tengo uso de razón giró alrededor de la radio. Desde muy pequeño tuve la gran fortuna de ver como funcionaba este gran medio de comunicación ya que solía correr, jugar y gritar en las instalaciones de aquella gran estación "Radio 6.20... La música que llegó para quedarse".
Mi incursión en radio (que antes yo solía ver como la mejor fórmula para quitarme el aburrimiento en aquellos laaaargos fines de semana en Ixtapan de la Sal) se dio sin yo esperarlo y creo que mas que otra cosa fue un gran golpe de suerte que sin saberlo cambiaría por completo mi vida. En aquel entonces tenía yo doce años y solía ser este pequeño niño regordete invadido tanto por la timidez que ni siquiera era capaz de pedir un vaso de agua en un restaurante.
Todo comenzó una tarde rondando la cabina de "Radio Ixtapan", cuando la locutora en turno (Rossy Villegas) me preguntó: ¿Te gustaría presentar la siguiente canción? a lo que obviamente respondí que si lleno de emoción y nerviosismo. Bastó con que abriera el micrófono para que mi cuerpo temblara como nunca lo ha hecho, pero a final de cuentas lograron salir un par de palabras temblorosas sin saber todo lo que venía en camino.
Estando acostumbrado a escuchar las estaciones de radio del D.F. mi misión se convirtió rápidamente en tener la música al día y poder entregarle a la gente las novedades a la par que en las demás estaciones (logro que nos llevó aproximadamente tres años en conseguir).
Y así poco a poco fueron pasando los años en los que me fui convirtiendo en gran amigo del micrófono. Llegué a tomarle un cariño tan especial que sentía que no podía separarme de él.
Mientras esto pasaba mi vida laboral no era la más cordial o sencilla ya que en el transcurso de mis casi diez años trabajando en esa estación de radio, me topé con mucha gente que me enseñó a chingadazo limpio como funciona el mundo laboral y podríamos decir que no fue la mejor manera de aprender pero si la más efectiva.
Aprendí como hacer una programación de radio, como hacer un spot y hasta como realizar la bitácora de continuidad para que ese spot fuera escuchado por miles de personas, lo que me llevó a convertirme tiempo después en gerente de operaciones y más tarde en director de programación.
Nada de esto hubiera sido posible sin todo el apoyo y experiencia que me dio mi madre. Ella es sin duda alguna una verdadera amante de la radio que sabe mejor que nadie como lograr que una estación tenga éxito y sea querida y escuchada por miles de personas.
Con el paso del tiempo y por diversas razones tomé la decisión de cerrar el ciclo de aquel programa que me había dado tanto.
Puedo decirles que han pasado 5 años desde ese último programa y hay días en los que todavía me levanto con la ilusión de creer que en unos minutos mas estaré en frente de ese gran amigo y compartir con la gente las novedades musicales.
En total fueron nueve años y medio en los cuáles tuve la oportunidad de superar miedos, traumas, ser querido y ser odiado, aprender, innovar y proponer, pero sobretodo dejar una huella en la gente.
Y así que como en aquellos días me despido de ustedes: "Muchas gracias por acompañarme! Yo soy Alonso Mercado y nos escuchamos en la próxima emisión de "Al Aire". Adiós!"

Hola ¿Cómo estan? ¡Muy buenas madrugadas! Yo soy Lidia Blanco y esto es "Un instante hermoso en la vida de una madre..."
ResponderEliminarNo hay nada que haga más orgullosa a una madre que darse cuenta cómo un hijo se hace hombre aprovechando las oportunidades que la vida le brinda pero, sobre todo, haciendo de las adversidades herramientas para forjar la madurez, la responsabilidad, la sensibilidad y la bonhomía.
Alonso, querido hijo, leer "EL CUADRANTE IMPERFECTO" me ha hecho sentir la madre más orgullosa del universo.
TE ADMIRO Y TE AMO POR SIEMPRE.
Mamá